¿A qué huele el almizcle? El ingrediente que contienen los buenos perfumes
El almizcle es uno de los ingredientes estrellas para los perfumes, pues aporta diferentes notas y características que los mantienen a lo largo del tiempo.
Cassandra Moya··2 min de lectura
Detrás de un buen perfume están ingredientes que hacen de su olor algo más exquisito y duradero, tal como el almizcle, uno de los favoritos e infaltables en tus fragancias favoritas que le dan ese toque único, pero ¿qué es exactamente y a qué huele?
Antes que otra cosa, debes de saber que inicialmente, cuando los perfumes comenzaron a producirse, se hacían con almizcle natural, el cual se obtenía de las glándulas de animales machos. Actualmente se obtiene de otras formas de manera química para evitar dañar a los animales.
El característico olor del almizcle
El aroma del almizcle es descrito como “cálido” y “dulce”, así como “fuerte”, el cual puede cambiar dependiendo de cómo se mezcle con otros aromas; esta nota. Sitios como Oriflame lo describen como algo “cremoso, suave, meloso y reconfortante” que proyectan sensualidad en algunos casos, pues también le da textura a los perfumes. Existen diferentes tipos como el:
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Almizcle natural: este se obtiene de las glándulas del ciervo almizclero macho,
Almizcle sintético o almizcle blanco: se generan en laboratorios para evitar el uso de animales y se describen como “puros” y “limpios”.
Almizcle vegetal: se saca de la planta ambreta y se distingue por ser afrutados o más dulces.
El almizcleen los perfumes se añade para ayudar a fijar los olores en la piel o en la ropa de quien los usa, además ayuda a prolongar su duración y hace que huela por más tiempo. También sirve para potenciar el olor personal de cada quien, por lo que puede variar de persona a persona. Además, tiene otros usos como en:
Aunque la mayoría de los perfumes contienen almizcle, no todos lo llevan al ser relacionados con una nota más “sexy” que remonta a lo primitivo, pues recuerda que es un ingrediente que en el pasado se extraía de glándulas animales, algo que despertaba el “instinto” de estos.