La obesidad es una enfermedad que se puede contagiar a partir de las relaciones tanto sociales como de proximidad geográfica entre las personas, señalan diversos estudios publicados en The New England Journal of Medicine, consultados por el Laboratorio de datos contra la obesidad (LabDO).
La epidemia de sobrepeso y obesidad que vivimos hoy día no se puede explicar solo por cuestiones de genética, porque ésta tarda miles de años en modificarse, mientras que los ambientes cambian mucho más rápidamente, subraya la investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Martha Kaufer Horwitz, quien afirma también que se puede tener una propensión o susceptibilidad para presentar ese mal, pero para que se manifieste tiene que haber algo en el entorno, ya sea individual o social, que haga que se detone.
Asimismo, la especialista refiere que los ambientes obesogénicos están por todos lados y el gran reto es identificarlos para trabajar con los profesionales de la salud en las herramientas que permitan contender con ellos. Además, asegura que se deben reconocer tres principales factores que contribuyen a la ganancia de peso: un metabolismo lento, un incremento en el consumo de alimentos y la reducción de la actividad física.








