Iniciar el día con un momento de reflexión espiritual es una práctica que cobra especial relevancia durante este 2026. Los laudes de hoy, viernes 27 de febrero, se enmarcan en el tiempo de cuaresma, un periodo de preparación y purificación para la comunidad católica. Dedicar unos minutos al rezo matutino no solo cumple con una tradición litúrgica, sino que permite afrontar la jornada con una mentalidad renovada y en paz.

¿Qué son los Laudes y cómo se rezan?

Los laudes son la oración oficial de la Iglesia Católica para santificar la mañana. Forman parte de la Liturgia de las Horas y su nombre proviene del latín laudare, que significa alabar. El objetivo principal de este rezo es ofrecer a Dios los primeros pensamientos y acciones del día, reconociendo la resurrección de Cristo, que es la “verdadera luz” que ilumina a la humanidad.

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Para rezarlos de manera correcta, la estructura sigue un orden tradicional que incluye:

  • Introducción: Se inicia con el verso “Señor, abre mis labios. Y mi boca proclamará tu alabanza”.
  • Himno: Una composición poética que sitúa al fiel en el misterio del día o tiempo litúrgico.
  • Salmodia: Se recitan dos salmos y un cántico del Antiguo Testamento, acompañados de sus respectivas antífonas.
  • Lectura breve: Un pasaje de la Biblia que invita a la meditación.
  • Cántico evangélico: Siempre se reza el Benedictus o Cántico de Zacarías.
  • Preces y Padre Nuestro: Se presentan peticiones por las necesidades del mundo y se concluye con la oración dominical y la bendición.
Laudes de hoy, viernes 27 de febrero oración completa
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Laudes de hoy 27 de febrero 2026

Invitatorio

V. Señor, abre mis labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Antifona

Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle.

Salmo 99

Aclama al Señor, tierra entera,

servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con aclamaciones.

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos,

su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,

por sus atrios con himnos,

dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,

su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir la antífona: Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle.

Himno

Gracias, Señor, por el día,

por tu mensaje de amor

que nos das en cada flor;

por esta luz de alegría,

te doy las gracias, Señor.

Gracias, Señor, por la espina

qué encontraré en el sendero,

donde marcho pregonero

de tu esperanza divina;

gracias, por ser compañero.

Gracias, Señor, porque dejas

que abrase tu amor mi ser,

porque haces aparecer

tus flores a mis abejas,

tan sedientas de beber.

Gracias por este camino,

donde caigo y me levanto,

donde te entrego mi canto

mientras marcho peregrino,

Señor, a tu monte santo.

Gracias, Señor, por la luz

que ilumina mi existir;

por este dulce dormir

que me devuelve a tu cruz.

¡Gracias, Señor, por vivir! Amén.

Salmodia

Antífona 1:

Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.

Salmo 84 NUESTRA SALVACIÓN ESTÁ CERCA

Señor, has sido bueno con tu tierra,

has restaurado la suerte de Jacob,

has perdonado la culpa de tu pueblo,

has sepultado todos sus pecados,

has reprimido tu cólera,

has frenado el incendio de tu ira.

Restáuranos, Dios, salvador nuestro;

cesa en tu rencor contra nosotros.

¿Vas a estar siempre enojado,

o a prolongar tu ira de edad en edad?

¿No vas a devolvernos la vida,

para que tu pueblo se alegre contigo?

Muéstranos, Señor, tu misericordia

y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:

«Dios anuncia la paz

a su pueblo y a sus amigos

y a los que se convierten de corazón.»

La salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra;

la misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo;

el Señor dará la lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos.

Se dice: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir la antífona: Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.

Antífona 2:

Mi alma te ansía de noche, Señor; mi espíritu madruga por ti.

Cántico Is 26, 1-4. 7-9. 12 HIMNO DESPUÉS DE LA VICTORIA SOBRE EL ENEMIGO

Tenemos una ciudad fuerte,

ha puesto para salvarla murallas y baluartes:

Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,

que observa la lealtad;

su ánimo está firme y mantiene la paz,

porque confía en ti.

Confiad siempre en el Señor,

porque el Señor es la Roca perpetua:

La senda del justo es recta.

Tú allanas el sendero del justo;

en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,

ansiando tu nombre y tu recuerdo.

Mi alma te ansía de noche,

mi espíritu en mi interior madruga por ti,

porque tus juicios son luz de la tierra,

y aprenden justicia los habitantes del orbe.

Señor, tú nos darás la paz,

porque todas nuestras empresas

nos las realizas tú.

Se dice: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir la antífona: Mi alma te ansía de noche, Señor; mi espíritu madruga por ti.

Antífona 3:

Ilumina, Señor, tu rostro sobre nosotros.

Salmo 66 QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos,

todos los pueblos tus salvación.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia,

riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,

nos bendice el Señor, nuestro Dios.

Que Dios nos bendiga; que le teman

hasta los confines del orbe.

Se dice: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir la antífona: Ilumina, Señor, tu rostro sobre nosotros.

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Lectura Breve

Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”.

Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Responsorio Breve

V. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.

R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.

V. Mi alcázar, mi libertador.

R. En que me amparo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.

Cántico Evangélico

Antífona

Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus santos profetas.

Cántico de Zacarías

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con

nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tiniebla

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

Se dice: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir la antífona: Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus santos profetas.

Preces

Adoremos a Cristo, que con su sangre ha adquirido el pueblo de la nueva alianza, y digámosle suplicantes:

R. Acuérdate, Señor, de tu pueblo.

Rey y redentor nuestro, escucha la alabanza que te dirige tu Iglesia en el comienzo de este día,

R. y haz que no deje nunca de glorificarte.

Que nunca, Señor, quedemos confundidos

R. los que en ti ponemos nuestra fe y nuestra esperanza.

Mira compasivo nuestra debilidad y ven en ayuda nuestra,

R. ya que sin ti nada podemos hacer.

Acuérdate de los pobres y desvalidos;

R. que este día que comienza les traiga solaz y alegría.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

V. Ya que deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que a todos llegue el reino de su Hijo: Padre nuestro…

Oración

Dios todopoderoso, de quien dimana la bondad y hermosura de todo lo creado; haz que comencemos este día con ánimo alegre, y que realicemos nuestras obras movidos por el amor a ti y a los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

YouTube video

Realizar los laudes de hoy nos permite caminar con mayor consciencia durante este viernes 27 de febrero de 2026. Que este ejercicio de fe sea una guía constante en tu camino espiritual durante la cuaresma.